lunes, 9 de febrero de 2015

SALVAR ALMAS

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Hola a todos y todas:

El día dos de febrero de 1860, tras dos meses de prueba en la Casa de Arrepentidas que el Padre Tejero había abierto con Rosario Muñoz Ortiz, Dolores Márquez determinó quedarse definitivamente, llevando para ello sus cosas a aquella casa de la calle Bustos Tavera de Sevilla.

No había sido fácil para ella tomar la decisión; pues todos le aconsejaban que lo dejase correr, que aquello era una locura de un cura joven que no sabía dónde se metía (el Padre Tejero tenía entonces más o menos treinta y cinco años).

Todos le decían que era una locura que una mujer de su categoría social viviera con prostitutas.

Y es que Dolores era hija de un juez, y eso, en la Sevilla del siglo XIX, pesaba mucho.

Le decían que la iban a tomar por una de tantas, que iba a perder su dignidad, que...
Y...

¡La verdad es que tenían razón!

Aquello era una verdadera locura.

Dos mujeres mayores (Dolores tenía 43 años y Rosario 49) viviendo con un grupo de jóvenes prostitutas. ¿Qué podía pensar la gente?

Una mujer elegante, educada, "con clase" viviendo con chicas que no tenían modales, que no sabían "ni cerrar una puerta sin dar golpe".

Una mujer que se había codeado con marquesas y duquesas, que era "buena cristiana" e incluso había pensado meterse a monja...

¿Qué le había pasado a Dolores?

Casa de la Calle Bustos Tavera, en la que entró M. Dolores Márquez.


Ella decía que lo que le movió fueron las palabras que le dijo el Padre Tejero: "que era para salvar almas".

En este comienzo de mes nos podemos preguntar: ¿qué es lo que me mueve a mí?

Lo que me mueve a levantarme cada día, a elegir qué me pongo, o qué desayuno, o las mil y una decisiones de cada día.

Hoy ya no es moda hablar de "almas", y menos de "salvarlas". ¡El mundo está salvado!, ¿cómo voy yo a pretender salvar una sola alma?

Pero las "almas" de las que ella hablaba son las personas que cada día nos rodean. Aquellas con las que elegimos estar o las que decidimos alejar de nuestras vidas.

Para Dolores "salvar almas" era sacarlas del infierno.

Y hoy... ¿Cuántas personas a nuestro lado viven un "infierno"?

No nos gusta hablar de "salvar", ni hablar de "almas"; pero los que nos rodean necesitan que les recordemos que tienen un alma, que hay un Dios que les ama y que les ama tanto que no va a dejar que "se pierdan" en ese "infierno" que les ha tocado vivir.

Como Filipenses nos podemos preguntar ¿estoy colaborando para que la vida de los que me rodean sea un cielo?, ¿quién, cerca de mí, vive un infierno?, ¿qué puedo hacer yo por él? (¿por ella?)

¿Es mejor "dejarlo correr"?, como le decían sus amigos a Dolores, o, más bien al contrario, ¿merece la pena ser tomado por tonto/a? (a ella le decían "por prostituta", pero bueno).

Vivir en clave Filipense es ir por la vida descubriendo las "almas" que esconden los "cuerpos" y demostrar a sus "dueños" que sus almas son hermosas, que son amadas de Dios y que merece la pena salir de los infiernos de esta vida.

Porque es muy sencillo salir del infierno cuando uno llega a descubrir que debajo de todos los "problemas", "agobios", dificultades e incluso "pecados", tenemos un alma, y que nuestra alma es el lugar en el que las cosas miden lo que de verdad miden, ni más, ni menos.

Y que nuestra alma es el lugar en que nadie nos juzga, porque Dios que es el único que nos puede juzgar, nos quiere más que la mejor madre, que el mejor padre; porque Dios nos perdona, nos ayuda a "sacar la pata" que nosotros "metemos".

"Salvar almas" hoy es ayudar a sus dueños, a sus dueñas, a descubrir que las tienen, y que son infinitas y queridas por Dios.

Durante este mes, ¡seamos Filipenses!: ¡Salvemos almas!

Que Dios os bendiga y salve vuestra alma y la nuestra.

Una vez más, os abrazamos con cariño,

M. Benilda, M. Celina y M. Inma
Casa de la calle Jamerdana, donde tuvo su origen la Casa de Arrepentidas.

jueves, 1 de enero de 2015

Que María endulce todas las amarguras que la vida presente nos ofrece.

"María endulce todas las amarguras que la vida presente nos ofrece." (Madre Dolores)

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Uno de enero. ¡¡¡Muy feliz año nuevo!!!

Aquí estamos, de nuevo en clave filipense, y este día que celebramos la festividad de Santa María, Madre de Dios, vamos a recordar el nacimiento de Madre Dolores, nuestra fundadora, ocurrido en Sevilla, el 23 de diciembre de 1817.

Sus padres procedían de dos familias de terratenientes afincadas en Constantina, pueblo de la sierra norte de Sevilla. Sus propiedades se extendían hasta Extremadura.

Alonso, el padre, era juez, y había renunciado a su herencia en beneficio de sus hermanos, que no habían estudiado como él.

Había estado varios años en el seminario de Córdoba antes de enamorarse de Catalina, con la que se casó y tuvo cuatro hijas y un hijo que murió al nacer.

Durante su infancia, como era habitual en aquel tiempo, ella y sus hermanas jugaban a que una de ellas, Dolores por lo general, era monja, y recibía a sus hermanas en lo que imaginaban que era el locutorio del convento. Como niñas que eran, casi siempre terminaban regañando, unas veces por una cosa, otras por otra; como todos los niños y niñas del mundo.

Plaza de San Francisco, donde vivió M. Dolores sus primeros años.

Catalina falleció cuando Dolores, que era la mayor, tenía 10 años.

Entonces le "tocó" hacerse mayor. Entonces Dolores empezó a ejercer de "Madre" para con sus hermanas.
Muchos años más tarde, Dios le pediría cambiar la vida de clausura, por la que se sentía atraída, por otra "Maternidad": Dios le llamó a ser "Madre de las Arrepentidas", madre de las jóvenes que conseguían escapar de las tupidas redes de la prostitución e intentaban comenzar una vida nueva.

Madre de las que no eran niñas inocentes, pero estaban tan desamparadas como un recién nacido.

Madre de las que traían un gran bagaje de dolor y sufrimiento y estaban rotas en mil pedazos que, pacientemente había que recomponer.

Madre de las que habían sido tratadas como objetos, como animales, y necesitaban saber que eran seres humanos, personas amadas por ellas mismas, no por sus cuerpos.

Madre de las que nadie había querido y que con ella empezaban a sentirse queridas y respetadas, a sentir que realmente eran hijas de un Dios que se preocupaba por ellas y que había ido a buscarlas como el pastor a su oveja perdida.

Hoy, que celebramos que María es Madre de Dios, queremos recordar la maternidad de Madre Dolores, y queremos que su maternidad sea modelo para todos los que nos sentimos Filipenses.

Como Filipenses estamos llamados y llamadas a relacionarnos con quienes nos rodean de un modo "materno". Si la Virgen fue Madre de Dios, no fue sólo por haber dado a luz a Jesús, el Hijo de Dios; sino porque durante su vida cuidó, veló, se preocupó, siguió y rezó por su Hijo.

Ese es el modo Filipense de ser "Madre": no nos desentendemos de los demás. Nos preocupa lo que les suceda, les escuchamos con paciencia y, aun conociendo sus defectos, les queremos tal y como son. Seguimos sus pasos con mirada atenta pero respetuosa, con corazón abierto y oración constante.

Queremos ser "Madres", y por eso no nos importa qué sea lo que hemos de hacer por nuestro prójimo; no nos importa desvelarnos, ni servirles, ni hacer cualquier cosa por su bien.
No consideramos degradante servirles, "lavarles los pies", porque una madre no considera degradante preparar la comida a sus hijos, ni lavarles, ni limpiar la casa para ellos, ni enseñarles a hacer las cosas.

Jesús tampoco lo consideró degradante; más bien nos dio ejemplo lavando los pies de los discípulos y nos dijo que hiciéramos lo mismo.

Como María fue madre, como Madre Dolores fue madre, seamos "Madres", seamos Filipenses.

Y así, como María, Madre de Dios, "endulcemos" a los que nos rodean sus amarguras en esta vida presente.

Así veremos cómo también para nosotros y nosotras, las amarguras de esta vida presente María nos las hace más dulces cada día.

¡¡¡Feliz año 2015!!!

Que Dios bendiga todos y cada uno de los días de este año que comienza.

Os abrazan,
M. Celina, M. Benilda y M. Inma
Madre Dolores Márquez

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lunes, 3 de noviembre de 2014

COMO EL BARRO EN MANOS DEL ALFARERO


"Nosotros estamos puestos en las manos de Dios, como el barro en las manos del alfarero, el cual hace de él la pieza que más le conviene."

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Hola a tod@s de nuevo:
Aquí estamos otra vez en clave de Fi.

Vamos a ver si podemos ir dándole forma poco a poco, de modo que os guste y os anime a meditar un poquito en la vida en Clave Filipense; desde la experiencia de nuestros fundadores, Madre Dolores y el Padre Tejero; y desde la historia de nuestra familia Filipense.

Para quienes no sabéis nada de nosotras, las Filipenses Hijas de María Dolorosa fuimos fundadas en el siglo XIX para acoger a jóvenes y mujeres que conseguían salir de las redes de prostitución de su tiempo.

Más adelante, para prevenir estas situaciones, pusimos colegios para niñas pobres, y abrimos nuestras casas a encuentros de espiritualidad para jóvenes y mujeres que quisieran encontrarse con Dios en unos días de silencio.

Estas tres actividades han marcado nuestra historia hasta hoy.

Y nos hacen sentirnos, como hemos escuchado que dijo el Padre Tejero, "Como Barro en manos del Alfarero".

Las Filipenses somos pequeñas y frágiles vasijas en las que Dios quiere llevar su Amor a los más desfavorecidos.

Nos sentimos barro que Dios modela, y nos sentimos en manos de Dios.



Sentirte así te da tranquilidad ante los avatares de la vida, ante los sucesos y las dificultades te da serenidad; porque, a diferencia del barro (que no tiene conciencia), nosotras sabemos que las manos que nos modelan son las de Dios; que los hechos que nos suceden son para que nuestras vasijas sean más capaces de llevar el Amor a tanta persona rota como nos encontramos en nuestro camino.

Nos habíamos propuesto contar una efemérides de nuestra historia particular en cada una de las entradas de este blog; así que ahí va la de hoy, uno de diciembre.

Allá por los años setenta del siglo XIX, la congregación había comenzado a dar clases a las niñas pobres del barrio de San Marcos de Sevilla en el recién inaugurado colegio de Santa Isabel.

Pero que el colegio estuviera "recién inaugurado" no significaba que estuviera "recién estrenado"; sino que más bien eran dos habitaciones grandes que estaban muy mal para tanta niña (unas trescientas que se juntaron enseguida).

Así que había que conseguir fondos, y después de dos años pidiendo subvenciones, la cosa estaba fea, no se conseguía nada.

Por fin a alguien se le ocurrió realizar una rifa; y así, el día 1 de diciembre de 1872 se publicó el anuncio de la primera rifa a favor de la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora de los Dolores y San Felipe Neri, que se celebró mensualmente durante varios años, y que dio muy buenos resultados.
Sacaban una mesa con los premios y el bombo a la plaza de Santa Isabel, a la puerta de nuestra iglesia; y allí ante todo el que quería acercarse rifaban objetos que personas que nos querían habían donado, juegos de te de plata, joyas, y otras piezas de valor.

Se tomaba nota ante notario, y se consiguió ir, poco a poco pagando la obra del colegio.

Aquí podéis ver una de las hojas de propaganda que se hicieron.



Y, ya está bien por hoy, no queremos aburriros.
El próximo mes, más. Hasta entonces... ¡Feliz Navidad!

Que Dios os bendiga y podáis sentiros en Sus Manos, como el barro.
Os abrazan,

M. Benilda, M. Celina y M. Inma

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jueves, 9 de octubre de 2014

ENCLAVE de FI

Hola a tod@s:

"En clave de φ", o "Enclave de φ", quiere ser un enclave, un lugar donde los que nos sentimos "FILIPENSES" de un modo u otro, podamos acercarnos y compartir nuestra fe, nuestra oración, nuestro carisma. 

Y mirar la vida en clave Filipense Hij@ de María Dolorosa.

Podamos ver la vida "En clave Filipense" y meditar y orar con nuestros fundadores y patronos.

Pero primero nos presentaré.

Somos Madre Benilda, Madre Celina y Madre Inma, religiosas Filipense Hija de María Dolorosa, y la responsable del Equipo de Fundadores de la Congregación, por tanto un poco "custodias" y "responsables", de dar a conocer al Padre Tejero y a Madre Dolores, nuestros fundadores; así como a nuestros patronos: nuestra Madre Dolorosa y san Felipe Neri y a las Hermanas que nos precedieron.

Queremos compartir nuestro carisma, nuestra visión del mundo, nuestras noticias, nuestro hacer y nuestro ser y nuestra oración.

Esperamos poder ser útiles desde el sitio en el que Dios nos ha colocado, y ayudar a que podamos vivir mejor, aunque lo que nos rodee no esté mejor.

Rezad por nosotras para que sepamos hacerlo, y contad con nuestras oraciones por todos y cada uno de vosotr@s.

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